Empecemos por el principio, por cuestionarnos el propio medio y lo que hace falta para sacar una buena foto. Y digamos, a groso modo, que entendemos por una buena foto aquella imagen que nos transmite información de algún tipo, tanto estética como conceptual, por la que nos sentimos de algún modo interesados, atraídos o simplemente estimulados. Más de una vez he dicho (y seguiré diciendo) que hacer una buena foto es fácil y que la gran mayoría de la gente hoy en día ha hecho al menos una buena foto. Solo hace falta darse una vuelta por cualquier album de Instagram o Facebook de cualquier amigo o familiar para ver algunas buenas fotos. Otro ejemplo podría ser la historia que cuentan en este blog, donde el editor gráfico del Telegraph dio unas cuantas cámaras a los monos del Zoo de Londres para que fotografiaran a los humanos que iban a verlos, y como la foto que finalmente eligieron para portada del periódico no se distinguía de aquello que un fotoperiodista al uso podía haber entregado.
O la divertida aventura del fotógrafo David Slater en la que varios macacos le cogieron su cámara y empezaron a autorretratarse realizando imágenes simples, estereotipadas, divertidas y creo que de algún modo interesantes:
¿O que me decís de estas fotos de Soth?
Mejor dicho ¿qué me decís si os digo que esas dos fotos no las sacó Alec, sino Carmen Soth, su hija de siete años? Sino conocíais la historia, deciros que invitaron a Alec Soth a hacer fotos a la Biennal de Brighton del 2010, pero que por culpa de absurdos permisos de trabajo y visados no le permitieron sacar ni una sola foto. Problema que solucionó pasándole el currillo a su hija que en colaboración con su archifamoso padre realizó las fotos que habéis visto más arriba. Aquí teneis un vídeo donde lo explica y además analiza porqué cree él que la foto de los perros que sacó su hija, es una buena foto.
¿Son o no son buenas fotos? Yo creo que sí son buenas fotos independientemente de quién las haya hecho. ¿Quiere eso decir que podemos considerar a Carmen Soth o a los macacos como fotógrafos? Yo creo que no. Para ser fotógrafo no es suficiente con hacer alguna buena foto, tienes que hacer “tus” buenas fotos.
Puede parecer una diferencia muy sutil pero desde mi punto de vista lo significa todo. Para hacer “tus” buenas fotos primero tienes que conocer el medio técnica, historica y teóricamente. Aunque siempre recomendaré adquirir el máximo de conocimientos posible, también sé que no es necesario conocer todas y cada una de las herramientas, etapas y conceptos de la fotografía. Solo es indispensable ser consciente de las necesidades, usos y significados de aquello que utilizas y sientes como propio. Conocer las herramientas con las que te siente cómodo y saber lo que ofrecen y provocan en el espectador. Otro paso indispensable pasa por desarrollar un criterio tanto sobre lo propio como sobre lo ajeno. Hay que saber analizar, discernir y escoger entre todo aquello que nos llega y nos llama la atención, y aunque tampoco es necesario, nunca está demás intentar comprender como y porque consiguen esas imágenes que nos fijemos en ellas. Al mismo tiempo, tenemos que ser capaces de analizar y escoger entre aquello que nosotros mismos hemos realizado, para así poder establecer una ruta, tan ancha o estrecha como queramos, por la que discurrirá nuestro trabajo formando ese punto de vista propio que nos convertirá en fotógrafos. Para poder dar ese paso, creo que hay que contar con pasar un fase de aprendizaje que me siento incapaz de especificar en días, meses o años; cada cual tiene sus tiempos. Pero si que creo que es importantísimo, sino necesario, el haber explorado diferentes vías experimentando todo aquello que nos interesa o está a nuestro alcance cuando damos los primeros pasos en la fotografía. Y para eso, inevitablemente, necesitamos tiempo. ¿Cuanto tiempo? Eso es muy difícil de cuantificar, porque sería algo así como intentar cuadricular el proceso durante el que uno prueba, reconoce y escoge aquello que más le gusta dentro de las innumerables oportunidades que ofrece la fotografía.
Cuando alguien que hace buenas fotos y además conoce su medio y herramienta y sabe sacarle partido, suele empezar a tener un criterio sobre lo propio y lo ajeno. Cuando ha probado y jugado con aquellas opciones que más le han interesado consiguiendo aplicar el criterio que había adquirido previamente, suele empezar a desarrollar un discurso propio. Y creo que es justamente entonces, cuando ha desarrollado esa seña de identidad, cuando con un poco de suerte (que nunca viene mal) puede llegar a generar un trabajo lo suficientemente original, como para que el espectador pueda no solo sentirse atraido por una buena foto, sino también por un buen fotógrafo.


