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Por una opinión crítica de calidad

Ahora que ya tenemos fotógrafos ganando o siendo seleccionados para los más importantes premios y otros publicando en la editorial más codiciada del momento (eso sí, siempre fuera de nuestras fronteras), es hora de aprovechar el tirón e intentar asentar esta repentina erupción fotográfica con una sólida y estable base que la pueda sostener y dar continuidad en el futuro.

Cuando leí este artículo publicado en el imprescindible blog DLK Collection, hoy ya convertido (tal y como avanzaba el propio artículo) en web bajo el nuevo nombre Collector Daily, no pude menos que sentirme identificado. Loring Knoblauch comienza repasando la deprimente realidad laboral de aquellos que se dedican a escribir sobre arte y como cada día es más difícil cobrar por escribir un buen texto. Sin ir más lejos hace poco un amigo que hace un par de años fundó una nueva casa discográfica especializada en música contemporánea (sí, todavía hay quién apuesta por la música y además le va bien!...y no, no os creáis que la coletilla “contemporánea” solo es aplicable a la fotografía, en la música también tienen de eso...) organizó un concierto en Lleida. Cuando mandó la información a sus contactos de prensa, uno de los críticos más reconocidos del sector que publica en uno de los diarios más importantes de la ciudad y más allá, le respondió diciendo que iría a cubrir el concierto si ellos corrían con los gastos de transporte Barcelona-Lleida. Eso es lo que se suele decir “el mundo al revés”. Y además deja claro que nos encontramos en una situación de sálvese quién pueda, ya que a pesar de que se han y están intentando muchas y muy diferentes vías para conseguir publicar revistas y diarios, todavía no se han encontrado modelos lo suficientemente fiables y seguros a largo plazo como para poder apostar por ellos al cien por cien y poder pagar como es debido a sus trabajadores.

Pergamon Museum IV, Thomas Struth, 2001

Pero no es la delicadísima situación de las publicaciones lo que me ha llevado a escribir este texto, sino la defensa y reivindicación que hace de aquellos que escriben sobre arte en general, y sobre fotografía en particular. Y si Knoblauch se queja de la situación de la crítica especializada en fotografía en EEUU, la verdad es que no se que haría si le hubiese tocado vivir en España... Aquí el debate, la opinión y especialmente la crítica hay que buscarla, y mucho. Incluso en la comunidad de la fotografía online en la que existen infinidad de blogs y páginas personales, es difícil encontrar opinión crítica de calidad sobre terceros que no se limite a la adulación sin límites del protagonista en cuestión. Y en el caso de que se encuentre, se suele construir desde la descalificación y el rechazo al otro (el crítico de cine de El País Carlos Boyero es el paradigma de esto), en vez desde la argumentación y la reflexión. A mi me han llegado a felicitar por no meterme con nadie cuando opino sobre fotografía, como si el meterse con alguien tuviese que ser obligatorio e imprescindible cuando quieres desarrollar una idea que no se corresponde con la que pueda tener otra persona. Como si el único debate que se pudiese plantear tuviese que seguir las pautas de esos que se pueden ver en la tele más cutre y casposa.  La crítica no se resume en un ataque o defensa furibunda del trabajo de este conocido o aquel odiado, la crítica se tiene que construir desde la reflexión, la argumentación y la articulación de una opinión sólidamente contrastada.

De todas formas supongo que no es de extrañar que en un país en el que la gente no aprende inglés por la vergüenza insuperable que le da que los demás se rían de su acento, no seamos capaces de ir más allá de la mofa y la burla. Si todos los que han hecho los cientos de canciones, youtubes, memes y demás pasatiempos de burla sobre el dichoso “cup of coffe en la plaza mayor” hubiesen manifestado una crítica seria y sólida contra la candidatura de Madrid para los juegos olímpicos, quizás nos hubiésemos ahorrado ese dinero y a esa señora hace ya tiempo. Que sí, que la broma y el cachondeo está muy bien, y a mi también me gusta, pero no puede ser que eclipse lo que realmente importa. Seguramente esto tiene mucho que ver, una vez más, con la educación que recibimos. Una de las pocas cosas que envidio del sistema educativo estadounidense son esas clases de debate llenas de nerds que cuando era adolescente veía en las series y películas americanas...¿clases de debate, qué es eso? Aquello que en su día me parecía totalmente absurdo es algo que hoy echo muchísimo en falta. Y no hablo de ser capaz de defender el trabajo de uno mismo, sino de ser capaz de expresar con palabras ideas y reflexiones, escuchar las que tiene el otro y en función de ese intercambio llegar a algún tipo de conclusión. Y tampoco es que sea muy fan del modelo americano, porque tal y como son ellos, lo llevan todo al terreno de la competición y de quién es el mejor, pero sí que creo que al menos así ejercitan la reflexión, la argumentación y la capacidad de expresión de una idea en público.

Au Musée (en el museo), Gilbert Garcin, 1999

Empezaba el texto diciendo que tenemos que construir una base para dar continuidad y estabilidad a la nueva escena fotográfica española que con tanta fuerza está surgiendo, y creo que la crítica de calidad es parte indispensable de esos cimientos. Me arriesgo a decir que somos muchos los que compartimos está reflexión, de hecho ya se pueden empezar a encontrar algunos interesantes textos de opinión por Internet. El paso siguiente debería ser la creación de una nueva revista o publicación periódica sobre fotografía en España (que tanta falta hace en el desolado panorama actual de revistas físicas) que incluyese ese tipo de textos. Y no hablo de sesudos escritos académicos en los que tienes que pararte a cada frase para intentar descifrar el idioma codificado, imposibilitando de esa manera la lectura a todo aquel que no este familiarizado con ese tipo de encriptación. Hablo de textos que incluso (o especialmente) aquel que no tenga grandes de conocimientos de fotografía pueda entender, sopesar,  compartir y/o rechazar. Algunos de los artículos que aparecen en medios de otros países como los de Sean O'Hagan en The Guardian o los de Philip Gefter para el New York Times podrían ser buenos ejemplos.

Sé que la escena fotográfica peninsular tiene muchas más carencias de las que denuncio con este texto. Por ejemplo hace tiempo que creo que hacen falta comisarios que desde dentro de esta nueva generación lleven a cabo sus propuestas. Faltan galerías, espacios de arte e instituciones que estén abiertas y atentas a lo que está pasando. Necesitamos editores gráficos (que no sean al mismo tiempo fotógrafos) que den un giro radical a lo que se está publicando hoy en los grandes medios del país. Necesitamos gestores culturales con conocimientos y sensibilidad hacia la fotografía. Es indispensable la creación de un Centro Nacional de la Fotografía (o entidad similar) para preservar lo anterior, destacar lo actual y incentivar lo que viene... Así podría seguir un buen rato y seguramente en un futuro me pondré en este mismo blog a desgranar alguno de los puntos anteriores. Pero entonces y por qué empezar con reivindicar la necesidad de opiniones críticas de calidad? Porque tal y como ya he propuesto en otras ocasiones, creo que la única manera para colocar a la fotografía en el lugar que se merece, pasa por ampliar el número de público interesado en el medio, especialmente consiguiendo que la gente que no es ni protagonista ni profesional de este mundo se interese por ella. 

Museo del Prado, 1995, Elliott Erwitt

La crítica de calidad y accesible puede descubrir al lector a autores que no conoce y/o aportar un punto de vista nuevo y razonado sobre los que sí conoce. La opinión construye líneas de juicio y valor a través de la comunidad sobre la que trata, generando debate y argumentación para uno y otro lado, profundizando mucho más de esa manera en el trabajo de un autor. Un crítico escribe y opina desde el conocimiento y la pasión, dos factores que creo que pueden ser lo suficientemente atractivos como para que alguien ajeno al medio le llame la atención ese texto y se interese por aquello de lo que se habla. Una buena crítica debe proponer una nueva manera de analizar un trabajo que, sin importar si el destinatario lo conoce de antemano o no, invite a pensar sobre cuales son sus ideas al respecto. Personalmente, y más allá de que esté de acuerdo o no, un buen texto de opinión es el que me lleva a una compresión y disfrute del trabajo en particular (y del medio en general) más profundo de lo habitual.

PD: Muchas gracias a los que últimamente me habéis apretado para seguir escribiendo, por falta de  tiempo hacía demasiado que no escribía algo específicamente para el blog y la verdad es que lo disfruto y me ayuda mucho a aclarar mis ideas.

Cuando hacer fotos ya no es suficiente

Vale, todo el mundo está ya de acuerdo con que la fotografía está viviendo un hito histórico sin parangón. El otro día leí que se suben mas de 300 millones de fotos al día a Facebook y no me sorprendió. Ese tsunami visual ha sido provocado por el uso masivo e ilimitado de la fotografía por parte de todo hijo de vecino pero...y esto qué supone para los que usamos la fotografía para lanzar preguntas retóricas y proponer estéticas (habitualmente etiquetados bajo “fotografía artística”) y para los que la utilizan para destapar y/o señalar situaciones concretas (habitualmente etiquetados bajo “fotografía documental”)?

Ya hemos pasado el susto inicial y empezamos a estar familiarizados con todos esos proyectos que hablan sobre como el flujo imparable de imágenes es ahora la norma y no la excepción. La tantas veces repetida y cacareada revolución ha provocado un efecto dominó cuya última pieza somos los fotógrafos, que de repente vemos como el espacio que ocupábamos en ese circuito de creación y consumo de imágenes se ha desvanecido y, como es normal, sufrimos de vértigo. Pero si conseguimos tragar saliva y dar un paso adelante aunque sea a ciegas, tengo la certeza de que en realidad encontraremos un suelo, quizás no firme, pero sí virgen, donde pisar.

Pero para ello primero tenemos que aceptar la realidad. Vale ya de lamentarse y negar la evidencia. Hay que aceptar que ideas como la de la fotografía como testigo ya no está exclusivamente en manos de fotógrafos. Por una simple cuestión de probabilidad el fotógrafo profesional casi siempre llegará más tarde a sacar la foto que alguien que pasaba por allí. La foto-testimonio está cada vez más en mano de todo el mundo, cosa de la que creo que el periodismo debería alegrarse, porque aquello que merece ser contado estará documentado a pesar de que el periodista no haya podido llegar. De esa manera además se libera de un trabajo, creo yo, poco periodístico, ya que entiendo que los periodistas deberían ir detrás de la causalidad y no tanto de la casualidad. Es decir, que yo cambio a un solo periodista que haya buscado una noticia, por 100 que se la hayan encontrado. Se suele argumentar que el problema es lo poco fiable de esas imágenes que “a saber tú de donde vienen”, pero la verdad es que si nos ponemos a analizar rigurosamente cuestiones de veracidad en el fotoperiodismo, la gran y aplastante mayoría de fotografías manipuladas que se han publicado en medios de comunicación estaban firmadas por “profesionales”... Así que antes de acusarnos a los demás, recomendaría a los defensores de la pureza fotoperiodística se mirasen al espejo tal y como, todo hay que decirlo, ya han hecho algunos.

Captura de pantalla de una "¿fotografía?" publicada
en la web del diario ABC la semana pasada

Justamente ese autoanálisis crítico que le pido al fotoperiodismo, es el que tenemos que hacer extensivo a todos los que de alguna manera u otra vivimos de la fotografía. Igual que la foto-testimonio ya no será nunca más una práctica exclusiva de los profesionales, hay otras muchas prácticas en las que nos estamos viendo desplazados. La ventaja que teníamos a base de acarrear cámaras, carretes, tarjetas y objetivos por todas partes se fue y ya no volverá. Es hora de asumirlo, aceptarlo y aprovecharlo.

Entiendo que “aprovecharlo” es lo que ahora mismo se antoja complicado, pero tal y como ya ha sucedido en otras ocasiones en el pasado, ahí están la prácticas más arriesgadas para descrifrar como conseguirlo. Aquellas que parten de representaciones personales y que a pesar de que al principio suelen ser denostadas por incomprendidas, al cabo de un tiempo acaban siendo digeridas y regurgitadas como propias por la mayoría. Y aunque aquí corro el peligro de verme atrapado por mis palabras en el futuro, me atrevo a apuntar algunas ideas que nos ayudarán a avanzar.

Antes de proponer algunos ejemplos concretos quiero subrayar dos factores que creo que van a ser determinantes para conseguir superar la situación actual: por un lado un conocimiento profundo de la fotografía a nivel histórico, teórico, técnico y formal, y por otro la capacidad de desarrollar un discurso propio y de alguna manera identificable. Ahora que ya no basta con estar en el lugar y en el momento adecuado, que no somos los únicos que nos vamos de viaje y sacamos fotos y que no hace falta tener una cámara cara ni saber como utilizarla para hacer una foto (ya sea esta buena o mala), es justamente cuando los que nos autodenominamos fotógrafos tenemos que profundizar mucho más en aquello que reivindicamos y que nos debería diferenciar. Tenemos que saber situar una imagen en su contexto histórico y teórico, y ser capaces de diseccionarla en cuanto a su contenido formal y técnico para poder así dar un paso más allá de la mera repetición concatenada de lo que ya todo el mundo ha visto. Ya no basta con seguir repitiendo patrones, todo el mundo sabe que hay ciertos trucos que funcionan, hace tiempo que la mayoría de la gente tiene ensayada su mejor pose para ser retratados tal y como ellos quieren ser vistos en nuestras fotos. Nosotros tenemos que ser capaces de darle la vuelta a todos esos patrones y formatos ya asumidos. Y la única manera para hacerlo vendrá dada por el conocimiento adquirido a través de años de, no solo trabajo práctico y reiterativo, sino también de un cuestionamiento mucho más profundo y reflexionado del medio.

Este conocimiento además nos allanará el camino para poder desarrollar una personalidad fotográfica propia con la que poder identificarnos. Estoy convencido de que todos tenemos unos intereses intrínsecos que vienen derivados de nuestro bagaje cultural en función de donde y cuando hemos nacido y vivido. Lo único que tenemos que hacer es sacarlos a relucir en nuestras fotos. Y a pesar que de que los temas sobre los que ha versado la fotografía en cada época están innegablemente ligados a su tiempo (para algo la fotografía es la única que tiene esa relación esquizofrénica con la realidad), las miradas diferenciadas de determinados autores han sido y serán, hoy más que nunca, las que perdurarán sobre esas más de 300 millones de fotos al día de Facebook.

© Sohei Nishino, Diorama Map Tokio


Volviendo a los ejemplos de propuestas que van un poco más allá, creo que es más interesante fijarse en procesos de trabajo e ideas que simplemente en nombres, ya que yo soy de lo los que no creen en autores malditos o artistas únicos avanzados a su tiempo. Hoy más que nunca el arte y la fotografía camina de manera homogénea y todos aprendemos y estamos en deuda con todos.

Es por eso que no me sorprende que en menos de dos años vayan a publicarse con previsible éxito (o al menos repercusión) varios libros de fotografía que atacan desde diferentes ángulos a publicaciones decimonónicas de la religión, la política (leer al final de la entrevista a Cristina de Middel) o la propia historia de la fotografía. Nada mejor para renovarse que matar al padre, y teniendo en cuenta que vivimos el mayor boom de libros de fotografía de la historia, la verdad me sorprende que no nos diésemos cuenta antes que se darían este tipo de estrategias.

Por otro lado, si algo nos ha traído la era digital son las pantallas, y con ello las representaciones gráficas e intangibles de textos e imágenes. Al mismo tiempo, y en un tiempo record, esta nueva realidad no palpable ha causado un efecto rebote en el que otras tecnologías como las impresoras 3D cobran todo el sentido al hacer físicas todas esas formas bidimensionales. Del mismo modo que se defendió el vinilo en la música, en la fotografía no solo se ha defendido la película, sino que ha descubierto toda una vertiente matérica (uno y dos ejemplos) y escultórica (ver The Camera Collection) que no ha hecho más que empezar a desarrollarse. La escultura bidimensional y la fotografía tridimensional llevaban algún tiempo tanteandose, pero nunca habían estado tan cerca.

Hace poco vi un documental en el que los protagonistas, geeks reconocidos y orgullosos reivindican todo lo que sucede en Internet como real, como parte de su vida real. Tanto es así que cuando en un juicio les preguntan cuando se conocieron “IRL” (in real life/en la vida real), dicen renegar de ese acrónimo y abogar por “AFK” (away from keyboard/lejos del teclado), ya que entienden que lo que sucede en Internet es tan real como lo que sucede fuera. Ese es un cambio de mentalidad que también está ya llegando a la fotografía y aunque de manera tímida, empiezan a encontrarse trabajos que hablan de esa realidad intangible.

En la fotografía documental, también se están dando pasos impensables hasta hace muy poco. Se han roto fronteras relativas a la esencia propia del movimiento, ya que se plantean proyectos en los que el documento fotográfico se genera antes de que sucedan los hechos que se quieren denunciar y representar. Al mismo tiempo, el incensurable e imparable aluvión de imágenes de gran crudeza que pueblan Internet se utilizan como fuente de creación para autores que denuncian guerras y conflictos lejanos al mismo tiempo que se cuestionan el uso y circulación de la imagen hoy en día.

Estos son solo algunos ejemplos de algunas de las nuevas vías que se están abriendo entre las grietas de aquello que conocíamos como “fotografía” hasta hace poco. Aunque puedan parecer muy dispares, creo que hay un componente que une irremediablemente a todas. La experimentación. Si estamos hablando de matar a los padres, de dar pasos hacia lo desconocido y de cambios de mentalidad, sacudirse el polvo de lo anterior y ponerse cascos y coderas para tantear y jugar con lo que vendrá es condición sine qua non para avanzar. Dejemos las purezas, los dogmas y lo correcto de lado y permitámonos probar, errar y acertar.

Solo quiero acabar con una frase que aunque parece sacada de una película hollywoodiense, quizás sirve como reflexión final: si el fotógrafo es aquel que saca fotos, todo el mundo es hoy fotógrafo. Si el fotógrafo es aquel que ha estudiado y reflexionado sobre su herramienta a fondo tanto como para ponerla en duda y además ha sabido experimentar con ella para plasmar sus inquietudes personales, solo unos pocos seguiremos siendo fotógrafos.

Para este taller (este es un texto de introducción/provocación para el taller "Hola Fotografía" que empiezo a impartir esta misma tarde en Meeatings23) os animo a que trabajemos sobre alguno de los caminos que acabo de apuntar más arriba u otros que os sugeriré. O mejor aún, que lo hagáis sobre los que a vosotros mismos os interesen y propongáis. Es por eso que, aunque sé que no os he dado mucho tiempo para pensarlo, me gustaría que para la primera clase vengáis con alguna idea por muy vaga que sea, respecto qué vías os gustaría debatir y experimentar (ejemplos de trabajos propios y ajenos, y críticas de todo tipo a este texto serán muy bienvenidos).

Woody Allen posa para Playboy bajo la leyenda:
"Llevo cinco minutos en la profesión ya estoy
tomando decisiones improvisadas"

TECNO-FOTOGRAFíA

La aparición de la tecnología digital ha sido sin duda el cambio más drástico que ha vivido el medio en los últimos años. El abaratamiento del proceso, la simplificación técnica y la integración de las cámaras de fotos en otros dispositivos itinerantes como los móviles a dado un nuevo giro al rumbo de la fotografía. Pero últimamente, además de desarrollarse nuevas maneras de captar, almacenar o mostrar una imagen, se están aplicando tecnologías que nos plantean nuevas preguntas. Entre otros inventos cabe destacar el "detector de sonrisas", aplicación bastante extendida en cámaras digitales compactas. El detector de sonrisas hace que sea la cámara la que se dispare de manera autónoma en cuanto detecta una sonrisa en el encuadre. Me pregunto qué pasara cuando nos acostumbremos a salir perfectamente sonrientes en todas las fotografías de nuestros albumes familiares...


Más allá de logaritmos detectores de formas, otro nuevo invento que me ha sorprendido últimamente es una cámara que no saca fotos.


Se trata de un aparato desarrollado Sascha Pohflepp como tesis de su estudios de comunicación audiovisual en la Berlin University of the Arts, que de manera aleatoria busca imágenes que otros han sacado en el mismo preciso instante en el que tu aprietas el botón. Es decir, no quieres guardar la realidad que tu estas viviendo en ese instante, sino la que cualquier otro ha vivido en otro lugar que ni siquiera conoces... Sería algo así como una manera de evadirse de tu realidad? ¿la fotografía como forma de huir de lo que te rodea? Esto si que es nuevo...


Y para acabar también quería hablar de Nadia, “la cámara que piensa para que tu no tengas que hacerlo”, según dice su propio slogan. Desarrollada por Andrew Kupresanin también en la Berlin University of the Arts dentro de la Digitale Klass, es la primera cámara que utiliza Acquine, el primer "motor de conclusiones estéticas"de acceso público (os invito a probarlo con vuestras mejores fotos, yo todavía no he conseguido ni siquiera aprobar...) Es una cámara que no te mostrará la escena que quieres fotografiar, sino que cuando apuntes con su objetivo hacia un punto, te dirá si esa imagen es merecedora de ser creada.


Nadia plantea muchas interrogantes, como por ejemplo ¿valora en función de la composición de la imagen? ¿o por la calidad de la luz? ¿por la gama cromática? ¿tiene en cuenta los motivos representados? ¿es capaz de detectar caras y sonrisas?...

Son todas preguntas que giran en torno a una sola, ¿que es lo bello? Menos mal que estoy seguro de que esa pregunta nunca se podrá responder.

SANTOS YUBERO

El sábado pasado me acerqué a la sala Alcalá 31 a ver la exposición de Santos Yubero. Un notable fotoperiodista, que no solo fue capaz de sacar fotos y vivir de ello desde la dictadura de Primo de Rivera, a lo largo de la Segunda República Española y durante la Guerra Civil en el bando republicano, sino que además cuando el poder cambió de manos, consiguió seguir trabajando para el regimen franquista e incluso conservó las imágenes que sacó en ambos lados para que ahora nosotros podamos intentar entender como fue aquello.


En su día también fui a la inauguración pero me quedé con ganas de ver las fotos con mas calma y tranquilidad y por eso decidí volver. Al llegar me di cuenta de que me había equivocado, había mucha mas gente este pasado sábado que el día de la inauguración, cosa bastante rara tratándose de una exposición de fotografía y mas estando fuera del circuito turístico-museístico de Madrid ( Prado, Reina Sofía, Thyssen ). Era tanta la gente que había que incluso se formaba una cola para poder entrar y, una vez dento, los de seguridad pedían a gritos que la gente no tocase el cristal de las obras con los dedos. El dia de la inauguración ya me di cuenta de la gran oportunidad que suponía esta exposición en cuanto a calidad de las copias se refiere. Estamos hablando de imágenes tomadas con cámaras de placas en su gran mayoría y ampliadas después por uno de los mejores, sino el mejor copista de blanco y negro en España, Juan Manuel Castro-Prieto. Da gusto verlas.






Tengo que confesar que además de por la oportunidad de ver esas copias y por fotos de un autor que no conocía, quería acercarme porque una amiga trabajó rebuscando en los archivos de Santos Yubero para la exposición y otra amiga trabaja realizando las visitas guiadas en ese espacio. Así que con toda la intención me acerqué hacia las 12 del mediodía, que es cuando suelen empezar las visitas, para encontrarme a mi amiga y escuchar su explicación. Pero nada mas entrar me fijé en que mi amiga no estaba, el sábado no era su turno, así que no me quedó mas opción que mirarla yo solo. Después de recorrer un par de paredes de espectaculares fotos de gran formato, es cuando llegó mi suerte. Dos señores que rondarían los 80, a los que se les notaba que eran viejos amigos, se cruzaron en mi camino y el comentario que escuché que uno le decía al otro me pilló desprevenido: Estábamos ante una foto de una familia pobre formada por una madre y varios niños con mirada de hambre y el señor A le dijo al señor B “mira, ese podría ser yo”.

esta es la foto en la que el señor se vio identificado

A partir de ahí decidí seguirles y haciéndome un poco el loco y con la excusa de que aquello estaba muy lleno, conseguí ver toda la exposición con sus comentarios: “mira esta era tal y la fusilaron cuando se dieron cuenta de aquello” “esos uniformes vestía yo cuando trabajaba de camarero”, “este mató al sobrino de aquel y por eso aquel mató al sobrino de este”, “ese es Gorostiza, ese jugaba en la selección, no?”, “aquí solíamos venir a ver pasar a la gente”...


A través de los comentarios de estos dos señores sobre las fotos de Santos Yubero conseguí sumergirme por un tiempo en el Madrid de la Republica, de la Guerra Civil y del Franquismo. A mi, que el uso documental de la fotografía generalmente me suele costar mas que los usos conceptuales o meramente estéticos, esa unión de imágenes periodísticas de calidad con los subtítulos a viva voz me hicieron disfrutar de la exposición como si esa fuese la primera vez que le reconocía a la fotografía esa cualidad única que tiene para evocar y explicar el pasado.
Santos Yubero trabajando

LEE FRIEDLANDER

Santa Fe, 2008

Para aquellos que creian que Mr. Friedlander era una de aquellas viejas glorias de la fotografía a la que mirar con nostalgia, decirles que el viejo Lee, el maestro del autorretrato, el que mejor supo representar la entrada de la televisión en la sociedad americana sigue mas vivo que nunca. Dos exposiciones simultaneas sobre sus proyectos mas recientes se pueden admirar en Nueva York estos días.


Yosemite, 2009

Por un lado la galería Mary Bonne expone el proyecto Recent Western Landscape, compuesto por imagenes realizadas en el desierto de Mojave, en el Death Valley o en el Yosemite National Park. Estas fotos que en principo catalogariamos como paisajes sorprenden por esa decisión de colocar al arbusto o la rama en primer plano, obligando al espectador a desviar la atención de aquello en lo que suele consistir un paisaje.


Mojave Desert, 2009


Tal y como escribe el comisario y crítico Klauss Kertess en el catálogo de la exposición, en principio parece que, aunque manteniendo su prespectiva personal con la que se buscó un lugar en la historia de la fotografía, Lee Friedlander ha realizado un proyecto mucho mas formalista y pictórico y todos podríamos suponer que, como a ya les ha sucedido a otros muchos y muy grandes fotografos al final de sus carreras, ha dado nuevo giro mas conservador a su trabajo.

"The muffled silence of the snowbound landscape, the fragile delicacy of the leaves, and the trees almost dissolving in the misty atmosphere envelop the plane in lyrical reverie seldom equaled in painting or photography."

Nada mas lejos de la realidad...



Esta imagen que forma parte de la exposición Lee Friedlander: America By Car que se puede visitar en el Whitney Museum of American Art es la prueba de ello. El maestro vuelve a sus raíces recorriendo esos paisajes americanos de la manera en la que solo él lo sabe hacer. Dando la vuelto a los iconos de la socidad yankee reescribiendo slogans y textos de carretera, encuadrando dentro del encuadre a través de cristales, espejos y ventanas.




Nos guste más o menos el primer o el segundo proyecto, hay que tener en cuenta que estamos hablando del mismo fotógrafo que participó en aquella mítica exposición en el MOMA en el 67 titulada New Documents y comisariada por John Szarkowsky, junto a Diane Arbus y Garry Winogrand. Y dicho esto, queda claro que más de cuarenta años después, todavía es capaz de descubrirnos nuevas y sorprendentes facetas que no conocíamos sobre su trabajo, al mismo tiempo que nos sigue arrastrando con su maravillosa mirada a esos mismos temas y lugares con los que en su día se presentó.

Sin lugar a dudas Lee Friedlander se merece ese lugar en lo alto de la historia de la fotografía a la que pertenece.

LAURA LETINSKYÇ


Laura Letinskyç se inspira en la tradición del bodegón italiano y holandés para realizar sus fotografías. Esta profesora de la Universidad de Chicago destaca por darle la vuelta al género al buscar la belleza en imágenes que describen los desechos generados a partir de actos cotidianos.

I want to look at what is “after the fact,” at what (ma)lingers, at what persists, and by inference, at what is gone. These projects are part of my ongoing photographic exploration of intimacy as the homely and the beautiful.

Podéis encontrar más fotos e información en el blog de la web Women in Photography, que a su vez forma parte de Humble Arts Foundation, una fundación muy interesante e implicada en promover la fotografía contemporánea.

ABELARDO MORELL

Camera Obscura: View of Times Square in Hotel Room, 2010

Qué mejor para el primer post del blog que hablar de este autor Cubano-Americano, conocido por sus imágenes realizadas con la primera técnica fotográfica de la historia, la cámara oscura. Este jueves 7 de Octubre la galería Bonni Benrubi de Nueva York inaugura la exposición que presentará su nuevo proyecto, Groundwork. Para realizar este proyecto, en vez de buscar una cámara oscura cerca del paisaje que quería fotografiar, Morell ha optado por diseñar y construir una portátil con la que poder viajar.
Tent-Camera Image On Ground: View Looking Southeast Toward The Chisos Mountains.
Big Bend National Park, Texas
, 2010

Como se aprecia en las imágenes, el fotógrafo continúa utilizando la propia superficie de la cámara oscura como lienzo sobre el que proyectar la imagen que luego fotografía. En el proyecto Camera Obscura eran las paredes de las habitaciones las que se mezclaban con la luz exterior proyectada; en este caso es el suelo que se encuentra allá a donde va el que le sirve de soporte. Es decir, que con un proceso relativamente parecido al del trabajo anterior, ha conseguido darle la vuelta a un proyecto que tenía el peligro de empezar a ser repetitivo.

Para mas información sobre Abelardo Morell podeis visitar su web y/o ver el documental Shadow of The House que el cineasta Allie Humenuk filmó durante varios años sobre su vida y su trabajo. Aquí tenéis el trailer.